Resulta estúpido titular a este post de la forma que lo hago, cuando uno intenta retomar el blog por donde lo dejé. Y por aquellos días hablaba de Puig Antich... mal empezamos.
Aunque pensándolo bien, el título, cargado de razón, puede ser una explicación de porque un año sin escribir, y porque volver a hacerlo. Siempre ayuda tener una cita de Borges, que te hiciera huir de tus opiniones porque de un segundo a otro ya pienses distinto, y te haya costado un año volver a cargar con ellas y sumar a la mochila alguna que otra más... quizás solo una.
Y han pasado muchas cosas desde entonces, o tal vez no haya ocurrido nada, y lo más trascendental haya sido que mi barriga ya no me deje ver los pies, o quizás no tanto. Seguimos... eso si.
En la Plaza del Museo Reina Sofia...
camino de vuelta a casa, una pelota rueda hacia mis pies. Alzo la vista y un niño se acerca a mí:
- Señor, ¿me devuelve la pelota?.
- Niño, ¿por qué me llamas señor?.
- ¿Por qué usted me llama niño?.
- Niñoo!!.
- Señoor!!.
Le devuelvo la pelota y sigo caminando. Llego a casa y busco un album de fotos, me siento y comienzo a pasar hojas. Hay una foto... un niño mira sonriente, con los ojos entreabiertos y el pelo revuelto. Ese niño se ha convertido en un señor. Supongo que ya hay una generación que me ve mayor. Me molesta, pero no volvería atrás, aún no.
Carlos Chaouen dice en una canción que desear es no vivir el presente, y soñar es una vida en balde. Quizás sea cierto.
Enganchado a un sueño, o a algún deseo cuya meta se prolongue en el tiempo perdemos momentos que antes nos parecían agradables. Transcurren los días con la sensación de que éstos se prolongan más allá de lo estipulado. Y cuesta encontrar momentos que te permitan olvidar tus sueños, alejarte de ellos por unos instantes, e intentar vivir el presente con tanta fuerza como lo harías en el futuro. Es difícil.
Supongo que es incontrolable, vivir soñando o caminar con el deseo de avanzar más rápido es algo que no está en nuestra mano, e inconscientemente seguimos caminando sin mirar lo que nos rodea.
Ahora recuerdo unas palabras que decían que esos sueños o ilusiones del futuro deben hacernos más felices en el presente... nos dibujarán una sonrisa en la cara, y nuestros ojos únicamente mirarán lo bueno de las cosas... con los ojos semiabiertos.
Tenía un amigo en el instituto que siempre corría. Nunca se enfrentaba a los problemas porque echaba a correr intentando esquivar cualquier cosa que le comprometiera. Recuerdo que me decía que era tan importante saber esquivar los problemas como enfrentarse a ellos. Yo, y mis diecisiete años le mirábamos burlones aunque sus palabras me hacían pensar si quizás esquivar un problema no sería también una buena forma de afrontarlo.
Me consta por terceros que esta persona se llevó algunos palos en el camino, de esos que te obligan a levantarte y empezar de nuevo. Nuestra amistad se apagó, supongo que en parte por la forma tan peculiar que teníamos de afrontar nuestros problemas.
Ya han pasado años desde entonces, y siempre me acuerdo de esas palabras. Pienso en ellas cada vez que tengo un problema, me animo a intentar afrontar las cosas tal y como vienen, sin esquivarlas, e intentándolo de nuevo si las cosas no van bien. A veces funciona, otras me desdoblo y me repito al oído lo mucho que me gusta correr.
Antes no soportaba el silencio, sentía siempre la necesidad de llenar con palabras los vacíos que muchas veces se creaban.
Contigo he descubierto que a veces callar es la mejor manera de expresar lo que uno siente. Ahora yo no consigo encontrar las palabras que describan este momento, por eso guardo silencio.
A veces cuando estoy solo se me ocurren mil maneras de contarte esto, cantaría versos de Silvio para recordarte cada día como te imagino al levantarme, y las razones que tengo para soñarte siempre sonriendo. Sin embargo prefiero el silencio, ahora es demasiado bonito para ocultarlo con palabras.
No puedo dejarte de ver arañando el silencio con tus ojos,
tratando de decir algo que las palabras nunca hubieran dicho mejor.
Aquella mirada era el resumen de la noche posada en tus ojos,
con su lluvia, su viento y tu miedo al mar, y aquel sueño que te conté.
No puedo dejarte de ver describiendo una estrella descubierta
por mí, en tu erótica constelación que no cabe en los mapas del cielo.
Tu mano dibujando en el aire, era capaz de ponerle color al espacio
vacío que se llenaba con la luz de la estrella brillante.
Silvio Rodriguez (extraído de "Judith")
Querida compañera,
esta es la única forma que he encontrado de decirte sutílmente lo mucho que me molesta que leas lo que escribo en mi ordenador, con mi teclado, y visualizado en mi monitor.
Ser compañeros de trabajo no significa que lo compartamos todo, realmente no tengo ninguna intención de compartir nada contigo, y el hecho de que día trás día vigiles lo que hago, e intentes leer mis emails, me produce una sensación de rechazo hacía tí que parece no captas.
Como imagino que aún nos quedan muchos días de trabajo juntos, o al menos cerca el uno del otro, te animo a llevar una relación cordial, de "hola y adiós", y "qué tal el trabajo", sin profundizar en la vida del otro, porque no son necesarias tantas palabras, porque me interesa más bien poco si saliste el sábado por la noche, y entiendo y deseo que debe ser algo recíproco.
Agradeciéndote de antemano lo comprensiva que has sido al leer estas líneas (desde mi monitor), se despide atentamente.
Tu compañero.
P.D. Nos vemos el lunes :)
Los sueños no duran eternamente, quizás, con suerte, puedan ser muy cercanos, acercarse a la realidad de cada uno, y vivirlos en el presente.
Otros se siguen soñando en el futuro, se vive pensando en hacerlos realidad y casi nunca se cumplen. O aquellos que te hacen despertar repentinamente, y cuando lo haces, descubres que nada era cierto, todo lo que imaginaste en tus sueños era solo una imagen que en nada coincide con la real.
Me gustan los del futuro, aquellos que nunca se cumplen, pero tampoco te decepcionan. Mantienes la posibilidad de que sean ciertos, que un día seas tu el protagonista del sueño, el que sufre para conseguir algo y lo consigue, o el que llora de alegría y es feliz. Es dificil. Sin embargo nunca despiertas pensando que todo es mentira. Se mantiene un brillo en tus ojos, una visión optimista que te hace pensar que ese sueño es posible... mejor que siga siendo un sueño.
La posibilidad de realizar un sueño es lo que hace que la vida sea interesante. Paulo Coelho.
Supongo que los indecisos tenemos estas cosas, que nos da miedo saltar porque pensamos más en la caida, que en lo mucho que avanzaremos con nuestro salto.
Porque piensas que si realmente ya has caminado una distancia considerable para que arriesgarse y saltar con la intención de llegar más lejos, si quizás sea posible llegar al mismo punto con algo más de paciencia.
Ahora a mi me falta paciencia, y creía que era indeciso, pero puede que no lo sea tanto. Tal vez me atreva a saltar y llegar lejos, porque ese punto que ahora se ve lejano realmente merece la pena. Y claro, si esa meta se repite en tus sueños... por qué no intentarlo?.