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Terra
La Coctelera

Categoría: Trabajo

Lunes, desayunos y quejas

Lunes por la mañana. Desayuno-reunión de trabajo: café con churros (o porras, según quién las coma), sandwich mixto y zumo de naranja. Todos los trabajadores se sitúan alrededor del comercial, jefe, gerente, socio, calvo, cabr... traemos de casa todas las quejas que tenemos o se nos ocurren, y queremos ser escuchados (... que no atendidos). El calvo comienza a hablar.

Han pasado veinte minutos, me siento más guapo, más alto, me han dicho que tecleo muy rápido y soy muy bueno en mi trabajo. Se me han olvidado mis quejas y casi acabo alabando el corte de pelo de mi jefe.

Veinte minutos más y se acaba el desayuno. Vuelvo al trabajo y escribo un post. Me empiezo a dar cuenta que no soy ni más alto, ni más guapo... sigue siendo lunes por la mañana y tengo las mismas quejas. Tecleo rápido.

Es tarea facil...

Los comerciales, gerentes, o derivados de una consultora informática son esos personajillos, generalmente calvos, que venden (literalmente) al consultor, o mejor dicho, al trozo de carne que sabe escribir en un teclado y leer en un monitor, al mejor postor. Es tarea fácil.

Una vez que estos personajillos colocan a esos trozos de carne, sufren una amnesia voluntaria, pasajera y cruel, de la cual no se sobreponen hasta que, por casualidades del destino, vuelven a colocar a otro trozo de carne distinto, en el mismo lugar donde depositaron a ese trozo de carne anterior.

Entonces el personajillo saluda al trozo de carne veterano como si hubiera pasado mucho tiempo desde que no lo ve (normalmente hace mucho, mucho tiempo), y le pregunta qué tal le va todo, como está su familia, su novi@ o sus amigos, y en general su vida. Le cuenta lo importante que es para la empresa, y el papel crucial que está desarrollando. Es tarea fácil.

El trozo de carne interrogado tiene que hacer memoria para recordar a ese tipo calvo, que con una extraña simpatía, le está preguntando qué tal se encuentra. Piensa en decirle que las cosas no van bien, que le han engañado, y todo lo que le prometieron cuando empezó a trabajar con ellos no se ha cumplido, que su novi@ le ha dejado por falta de tiempo libre... ese tiempo que ahora ocupa en trabajar para su nueva empresa, horas y horas que no se ven recompensadas de ninguna manera. Se lo piensa bien, y decide contárselo, pero cuando se dispone a hacerlo el personajillo se ha ido. Hasta otra. Es tarea fácil...

De corbatas y consultoras

Hay empresas en España (mejor omito nombres) donde parece que la persona que presta determinados servicios es más eficiente cuanto más elegante va, algo así como decir que lo bien que esté hecho el nudo de su corbata es directamente proporcional al nivel de sus conocimientos; de forma que un tipo con nudo italiano debe saber muchísimo, en comparación con alguien que lleve el último botón de la camisa sin abrochar. Triste pero en muchos casos cierto.

En el mundo de las consultoras de servicios el tema llega a límites preocupantes. Algunas obligan (literalmente) a sus trabajadores a vestir impecables, con buenos trajes y mejores corbatas, pero claro, al margen queda el mísero sueldo que se les paga, y que seguro dificulta al trabajador poder comprarse un buen traje. Lamentable. El poco tiempo que estas consultoras invierten en sus trabajadores lo dedican a contarles mentiras sobre lo importante que la empresa debe ser para ellos, y a decirles lo guapos que deben ir a trabajar con el cliente. Olvidan ocupar ese tiempo en darles una formación adecuada, y por supuesto que acompañe a la bonita corbata que se deben anudar.

Finalmente, todo esto se ve reflejado en determinadas empresas que contratan a varias consultoras para distintas tareas. Así se puede ver al consultor que se ha tragado el rollo corporativo con que esos directivos le lavaron el cerebro. Se presenta engominado, con un traje impecable, y con una torrija mental impresionante que no le permite desarrollar sus tareas.

Lamentablemente, esto sucede mucho en España, y muy poco en países como Alemania, Francia, o incluso Estados Unidos, donde el consultor no es mejor por llevar traje, y si existen los casos en los que esos consultores con gomina y corbata deben sentarse a escuchar lo que dice el tipo con jersey que sabe más que ellos. Así si.