Recuerdos y sueños
Tengo en mis manos un recuerdo... ocurre a veces que situaciones inesperadas que no llegas a planear se convierten en momentos siempre recordados.
Era de noche, el cielo despejado se desplegaba como una sábana que acogía las miles de personas que se disponían a contemplar la escena. La amplia explanada invitaba a todo aquel que quisiera por un motivo u otro, sólo o acompañado, recordar años anteriores, compartir con otros, o incluso soñar con el sonido de las olas rompiendo sobre la costa. A lo lejos, la luz del faro indicaba el comienzo de la escena, algo más atrás miles de curiosos no tan atrevidos paseaban por la calle quizás ajenos al cielo, a las miles de personas, a las luces...
Comenzaron a dibujarse en el cielo miles de estrellas fugaces, de igual forma, que brillaban por momentos y se desvanecían a lo lejos. En el mar una hilera de barcos dibujaba con su recorrido las figuras más extrañas; intercambiaban posiciones y despedían hilos de luz hacia el cielo, del color que cada uno pensará, dirigidos hacia el punto en el que se fijara la vista.
La escena, salida de lo cotidiano, de lo que vemos todos los días, se grababa en los ojos de todos los que la compartíamos. A medida que transcurría la noche el sonido de las olas rompía con más fuerza en las costas, el cielo se oscurecía aún más dando mayor contraste a las miles de luces que iluminaban. La explanada continuaba llenándose de gente, aquellos indiferentes se acercaban para compartir ese momento con todos los que ya estaban.
Cada una de las personas que estaban allí tienen un recuerdo de aquella noche, por pequeño que sea todos recordarán alguna vez esa situación porque, aunque muchos de ellos la sigan viviendo año tras año, les servirá para contemplar todo lo que ha cambiado y poder valorarlo mucho más. Yo, como otros pocos, ajenos a ese ciclo cada año, vivió ese momento único, y de vuelta otra vez, alejándome cada vez más de aquel punto seguía escuchando el ruido de las olas rompiendo con fuerza sobre la costa, descubrí de donde provenía la luz del faro... e incluso cuando ya había perdido a lo lejos las siluetas de los pequeños barcos navegando en el mar escuchaba cercanos los susurros de la gente que había dejado atrás, algunos comentaban sorprendidos lo que estaban presenciando, otros reían y recordaban años anteriores... aún cuando me dormí por fin, seguía escuchando el ruido de los destellos que producían los barcos, y mi mente tenía grabada la imagen del cielo generando miles de estrellas intermitentes... aquella noche se ha quedado grabada en mi mente, y nunca la historia que pueda contar al recordarla podrá describir el momento en el que yo y otras muchas personas compartimos recuerdos, luces... y sueños.
... A todas esas personas que, estuvieran o no aquella noche, alguna vez compartieron un sueño.


Tina dijo
Una vez me dijeron..."Apunta hacia la luna, aún cuando falles, aterrizarás entre las estrellas".
Un saludo.
17 Noviembre 2005 | 06:18 PM