Entre empanadas de zamburiñas y tartas de Santiago estoy pasando mis vacaciones (navideñas). Buena sensación esa de no tener que hacer nada en todo el día, salvo algunas de esas necesidades básicas... las que se puedan y las que te dejen.

Y aunque pueda sonar mal, o se le encuentre un doble sentido, intento meterme por caminos de cabras, con hierba y barro, a partes iguales, para odiar un poquito más el estrés de la ciudad grande, el metro abarrotado que todo el mundo quiere coger, y todas esas cosas que han dado y darán para varios posts.

Acabo diciendo que aquí también huele a blog, a posts para contar... y Milton con la cabeza llena de ideas que dar forma, lástima que el ciber siga siendo poco íntimo, rodeado de "messengeros" (existirá esa palabra?) y locos jugadores de Fifa... así no se puede. Tendré que esperar...