El hospital cerró sus puertas en el año 1965. Había sido construido a finales del siglo XVIII por José Hermosilla y Francisco Sabatini, con una capacidad para 18.000 personas. En sus salas murieron miles de personas en condiciones que aún se desconocen, hay historias que cuentan como se produjeron extraños sucesos sobre fantasmas que aparecían durante la agonía de aquellas personas que estaban a punto de fallecer. En 1965 el hospital dejó de funcionar, y ese gran edificio estuvo cerrado y abandonado durante casi 20 años hasta que la Academia de San Fernando y la Dirección General de Bellas Artes pidieron al gobierno su conservación y que fuera declarado edificio histórico-artístico.

En 1982 se decide instalar allí el museo de arte moderno Reina Sofía, durante su remodelación se encontraron restos de esqueletos, cadenas y material hospitalario. En 1990 se llevó a cabo una ampliación del museo, donde se encontraron los restos de tres monjas momificadas, enterradas en la antigua capilla del hospital.

El viejo hospital había estado durmiendo durante muchos años, y parece que despertó cuando allá por el año 1992 el Guernica de Picasso se ubicó en una de sus salas. Los funcionarios del museo aseguraban oír ruidos extraños: puertas que se abrían y cerraban solas, alarmas que se activaban, voces y gritos en salas vacías. Se empezó entonces a hablar del fantasma del museo... podía tratarse de un sacedorte que había muerto allí, torturado durante la Guerra Civil, otros pensaban que era el fantasma de Picasso, disconforme con el traslado de su obra hasta un hospital convertido en museo.

Todos estos sucesos causaron un gran revuelo entre el personal del museo. Entre los años 1993 y 1995 técnicos en parapsicología hicieron una inspección por las salas del viejo hospital. Durante la misma, algunos funcionaros aseguraron haber visto una procesión de monjas del siglo pasado en el interior de la pinacoteca, y varios vigilantes solicitaron el traslado tras haber visto y escuchado "imágenes y voces del más allá".

Nota: Cada día, camino del trabajo, recorro la plaza que alberga el edificio del viejo hospital, ahora museo. Hay un halo de misterio que cubre ese edifico. La curiosidad me hizo buscar información sobre la historia de este edificio.