Los comerciales, gerentes, o derivados de una consultora informática son esos personajillos, generalmente calvos, que venden (literalmente) al consultor, o mejor dicho, al trozo de carne que sabe escribir en un teclado y leer en un monitor, al mejor postor. Es tarea fácil.

Una vez que estos personajillos colocan a esos trozos de carne, sufren una amnesia voluntaria, pasajera y cruel, de la cual no se sobreponen hasta que, por casualidades del destino, vuelven a colocar a otro trozo de carne distinto, en el mismo lugar donde depositaron a ese trozo de carne anterior.

Entonces el personajillo saluda al trozo de carne veterano como si hubiera pasado mucho tiempo desde que no lo ve (normalmente hace mucho, mucho tiempo), y le pregunta qué tal le va todo, como está su familia, su novi@ o sus amigos, y en general su vida. Le cuenta lo importante que es para la empresa, y el papel crucial que está desarrollando. Es tarea fácil.

El trozo de carne interrogado tiene que hacer memoria para recordar a ese tipo calvo, que con una extraña simpatía, le está preguntando qué tal se encuentra. Piensa en decirle que las cosas no van bien, que le han engañado, y todo lo que le prometieron cuando empezó a trabajar con ellos no se ha cumplido, que su novi@ le ha dejado por falta de tiempo libre... ese tiempo que ahora ocupa en trabajar para su nueva empresa, horas y horas que no se ven recompensadas de ninguna manera. Se lo piensa bien, y decide contárselo, pero cuando se dispone a hacerlo el personajillo se ha ido. Hasta otra. Es tarea fácil...