Publicidad:
La Coctelera

Milton: diario de a bordo

Flexiones y re-flexiones para compartir...

8 Mayo 2006

Capitulo XX - Héctor

Conocí a Héctor en mi primera Navidad en Madrid. Recuerdo que era una fría tarde de diciembre. Había salido a pagar una factura de la librería, y al volver a casa me fui paseando por la plaza Mayor.

Madrid se había vestido de luces y felicitaciones, y recibía la Navidad como todas las grandes ciudades suelen hacerlo. Me gustaba mezclarme entre la gente, en aquellos puestos de la plaza que cada año vendían esas figuritas para el Belén de cada familia.

Al final de la plaza, en la esquina de la calle Toledo había un chico que, ganándole al frío, tocaba la guitarra. Su voz apenas llegaba a mis oídos debido a los gritos de la multitud. Me acerqué y estuve unos minutos escuchando, tenía la mirada perdida, y parecía estar muy lejos de ese lugar. Miré hacia la funda de la guitarra que estaba vacía, y decidí echarle unas monedas. Emprendí de nuevo mi camino de vuelta a casa, y oí una voz que me llamaba, me di la vuelta y encontré frente a mí a aquel muchacho de la guitarra. Me miraba sonriente, y en su mano sostenía las monedas que yo antes le había dejado. Fue mi primera conversación con Héctor, no recuerdo exactamente que nos dijimos, pero si se que estuvimos hablando varias horas. Me contó que le gustaba tocar en la calle, podía sentarse horas y horas, él, su guitarra y sus sueños. Buscaba la tranquilidad en aquellas calles llenas de gente, done solo escuchaba su música y llenaba su cabeza de pensamientos.

Héctor vivía en Madrid desde hacía dos años. Sus padres había nacido allí, pero la España de la posguerra los había obligado a emigrar a Francia. Vivieron allí durante muchos años, y fue donde nació Héctor. Hace unos años sus padres volvieron a Madrid, pero ya no era la ciudad donde habían vivido tanto tiempo. Huyeron de allí a un pequeño pueblo de Galicia, lejos de esa ciudad que ya no conocían. Héctor se quedó en Madrid, fue como empezar una nueva vida lejos de sus amigos y de sus padres. Trabajaba dando clases de guitarra a niños pequeños, recuerdo como se le iluminaban los ojos hablando de lo que le gustaba enseñar a esos niños, de su música, que le hacía olvidar la rutina que tanto ata a la gente que vive en las grandes ciudades.

Aquella noche, vimos pasar a miles de personas, la plaza cada vez iba perdiendo ese ruido constante de niños que corrían a buscar a sus padres, y poco a poco los puestos que cubrían la plaza fueron cerrando. Hablamos de música, de sueños y nuestra historia, aunque distinta parecía tener un punto en común que comenzaba justo en ese momento. En aquellos primeros años creció una amistad que se hizo fuerte por las circunstancias de ambos, en aquella gran ciudad que nos abría las puertas a construir muchos recuerdos que ahora llenan mi memoria.

servido por milton sin comentarios compártelo

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Escribe tu comentario


Sobre mí

Avatar de milton

Milton: diario de a bordo

ver perfil »
contacto »
Parad el mundo que me bajo...


Número de Flexiones:

ecoestadistica.com

Fotos

milton todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera