Cuento de amor escrito muy despacio
El viejo Harrelson tenía noventa años cuando se casó por séptima vez. Su mujer, setenta años más joven que él, vestía un bonito camisón con ribetes bordados en las mangas. La razón de su atuendo no era otra que la imposibilidad de Harrelson para desplazarse 5 metros más allá de su cama, y siempre en posición horizontal.
Laura Mardish, su esposa enamorada, de aspecto frágil y mirada dulce, lo conquistó una calurosa tarde, siete días atrás. El viejo Harrelson había cogido el teléfono para llamar al Servicio de Información Meteorológica y pedir una pizza; al oir la dulce voz aterciopelada de la señorita Mardish, Harrelson se enamoró al instante y le pidió matrimonio.
Las razones que explican la unión de esta pareja son variadas y sujetas a diversas interpretaciones. Johnny Bell, un joven cuarentón, sobrino de Harrelson, y único heredero del viejo, supone que éste fue víctima de un engaño, debido quizás a la sordera crónica que sufría y que le imposibilitaba mantener una conversación telefónica, al menos con el Servicio de Información Meteorológica. Dorothee Wildberg, madre de la señorita Mardish, ve en la unión de su hija, una fuerza poderosa traducida en amor, atracción, deseo, o la urgencia de Laura para pagar los 9 meses de alquiler atrasados.
La ceremonía se celebró en la más estricta intimidad, dentro de la habitación del viejo Harrelson, con los dos enamorados tumbados en su cama. El reverendo Trotski ofició la ceremonia bajo la luz de una vela, por expreso deseo de la tímida señorita Mardish, ya que ésta no quería ver con claridad el rostro de su futuro marido. En los instantes finales, cuando la unión de los dos enamorados era casi un hecho, se produjo un suceso lamentable: la señorita Mardish, preocupada por los ostensibles bostezos que su futuro marido repetía continuamente, y pensando que, posiblemente, el sueño del viejo Harrelson se llevará a éste e impidiera continuar con la ceremonía, utilizó todos sus encantos, que a decir verdad, y pese a su juventud, no eran muchos, y posó su mano en la pantorrilla del viejo. Oculta trás la sabana, realizó suaves caricias sobre el cuerpo de su prometido. Sin embargo, de forma inesperada, el viejo emitió un sonido ahogado y dibujó una gran sonrisa en su cara, solo comparable a la de aquella vez en la que Olivia Stawner, su tercera mujer, le masajeó los dedos de los pies mientras entonaba el "Over the Rainbow".
El viejo Harrelson murió de la forma más dulce, arropado por su amada, y gracias a un infarto agudo que se lo llevó a la edad de noventa años. La noticia corrió como la polvora, el viejo Harrelson era un hombre rico conocido entre los círculos más altos por no hablarse con nadie. Johhny Bell, único heredero del viejo, adquirió una gran fortuna y de la forma más inesperada también encontró el amor. En el entierro del viejo, celebrado en la más estricta intimidad, y oficiado por el reverendo Trotski, el señor Bell fue consolado por una joven dama, de aspecto frágil y mirada dulce, veinte años más joven que él. Siete días después, ambos se casaban en una ceremonia sencilla, cuya rapidez solo se explica mediante fuerzas poderosas traducidas en amor, atracción, deseo o...


Dunkelheit dijo
Milton,
hoy me he conectado y he visto que hay alguien que firma con mi nombre en mi blog, y que te ha estado contestando de mala manera. No sé quién carajo ha sido, pero vamos, el contador del blog me permite logear IPs de gente que comenta y todas esas historias, así que acabaré averiguándolo.
Disculpa las molestias que te hayan podido ocasionar.
19 Junio 2006 | 09:32 AM