Siempre escribía posts para mí, para leerlos pasado un tiempo y comprobar lo equivocado que estaba cuando escribía algunas cosas. Para confirmar que realmente era enemigo de mis opiniones. Me gustaba.

Ahora, si escribiera, y ya no lo suelo hacer, confirmaría al releerlas, cada una de las frases que salen de mi cabeza. Y me cuesta, no porque me asuste comprobar que las ideas maduran en la cabeza y varían poco, sino porque siento vertigo de este momento, y se me bloquean los dedos cuando me pongo delante del ordenador e intento explicar lo qué pasa.

Entonces miro las cosas con los ojos semiabiertos, y alguien me dice que observar todo de esta forma puede camuflar realidades. Quizás sea cierto, pero me conciencio para no abrir mucho los ojos. Otras veces lo hice y las cosas fueron mucho peores. Me gusta lo que veo.