Echar a correr
Tenía un amigo en el instituto que siempre corría. Nunca se enfrentaba a los problemas porque echaba a correr intentando esquivar cualquier cosa que le comprometiera. Recuerdo que me decía que era tan importante saber esquivar los problemas como enfrentarse a ellos. Yo, y mis diecisiete años le mirábamos burlones aunque sus palabras me hacían pensar si quizás esquivar un problema no sería también una buena forma de afrontarlo.
Me consta por terceros que esta persona se llevó algunos palos en el camino, de esos que te obligan a levantarte y empezar de nuevo. Nuestra amistad se apagó, supongo que en parte por la forma tan peculiar que teníamos de afrontar nuestros problemas.
Ya han pasado años desde entonces, y siempre me acuerdo de esas palabras. Pienso en ellas cada vez que tengo un problema, me animo a intentar afrontar las cosas tal y como vienen, sin esquivarlas, e intentándolo de nuevo si las cosas no van bien. A veces funciona, otras me desdoblo y me repito al oído lo mucho que me gusta correr.


Sonrisa cómplice dijo
Para mi hay dos tipos de problemas. Los que puedes solucionar y los que no.
Si se puede solucionar no corras y afrontate lo antes posible a el.
Si no lo puedes solucionar... corre, escondete... haz lo que sea, pero no te quedes al lado del problema jajaja
5 Septiembre 2006 | 03:43 PM