Lunes, desayunos y quejas
Lunes por la mañana. Desayuno-reunión de trabajo: café con churros (o porras, según quién las coma), sandwich mixto y zumo de naranja. Todos los trabajadores se sitúan alrededor del comercial, jefe, gerente, socio, calvo, cabr... traemos de casa todas las quejas que tenemos o se nos ocurren, y queremos ser escuchados (... que no atendidos). El calvo comienza a hablar.
Han pasado veinte minutos, me siento más guapo, más alto, me han dicho que tecleo muy rápido y soy muy bueno en mi trabajo. Se me han olvidado mis quejas y casi acabo alabando el corte de pelo de mi jefe.
Veinte minutos más y se acaba el desayuno. Vuelvo al trabajo y escribo un post. Me empiezo a dar cuenta que no soy ni más alto, ni más guapo... sigue siendo lunes por la mañana y tengo las mismas quejas. Tecleo rápido.


jacaranda dijo
¡Qué poder de convicción tienen algunos jefes, comerciales, etc...! Menos mal que, enseguida, recuperamos el buen sentido.
18 Septiembre 2006 | 07:44 PM